Una ráfaga,
Un manojo de aire
Circulando, hacia
Mis cabellos siempre feos,
Secos, desordenados.
El aire se cuela
Entre los finos cabellos
Rubio- cenicientos
Y hace con ello lo que quiere.
Quería tener
Una trenza poderosa,
Un flequillo amable
Sobre mi anchísima frente.
"Virulana" me apodó un niño.
Yo lloraba en mi casa.
Mi madre me decia
Que le restara importancia,
Que la gente no estaba
Al pendiente de mí.
Nunca más
Dejé que me cortaran el cabello.
Dicen que las mujeres viejas
No debemos llevar el cabello largo,
Pero se lo debo
A la niña rubia
De pelos electrificados.
Tejí una trenza,
Abrí un zurco
Entre granos de choclo
Donde colar
Un poco de esperanza.

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