martes, 31 de marzo de 2026
lunes, 30 de marzo de 2026
Huesos
Cabalgamos toda la vida
Sobre nuestros huesos,
Los pulmones henchidos de aire,
Los pies como potros sueltos.
Los ojos
Disuelven horizontes
Y confunden cercanias.
Hay zurcos en la piel
Donde se cuelan
Noches en vela
Y dilemas sobre qué es verdad
Y cómo escaparle a la mentira.
Un lunar
Divide en dos mi cuello.
El pabellón de la oreja
Fue herido solo una vez
Para suspender de él
Trinos y coronas,
Rosas, calaveras y cruces.
La muñeca siempre
Llevo el compás con mis manos y,
Relataba mi madre,
Siempre tenia entre mis dedos
Una ramita, una flor
O una hoja.
Parece que no podia caminar
Sin sostener algo,
perono cualquier cosa
sino algo casi vivo.
Mis pies se frenan en las veredas
Para descubrir a qué pajaro
Corresponde un canto
Que solo yo escucho.
Me freno, compadecida
Pir las costillas de un perro flaco.
Nunca supe comer helados:
Mordia el vértice del cucurucho
Derramando dulzura.
Tal vez así comprendí
Que era la vida:
Dejar huellas,
Cabalgando mi cuerpo
O comiendo helados.
El ritmo
Que marco en el aire
O con los pies
No deja marcas.
El sonido fluye, agita,
Comprime y expande.
El cuerpo es una onda
Que cabalga hacia el infinito.
domingo, 29 de marzo de 2026
Un poco
Un poco de un poco.
Poco de nada.
Retazos sueltos,
Alfileres en el costurero.
Buscamos protegernos con un dedal.
Y es poco.
No alcanza.
Puntillas primorosas,
Entretelas que daran estructura
Y que aplicarás con una plancha perezosa.
El tío Federico te critica:
-humedece la esponja,
La aplica, apenas,
Plancha esa minúscula superficie
Y vuelve a empezar.
Y asi tu sin sentido
De hilvanes
Avanzaba.
Te mecías.
Suspirabas.
Te enojabas.
Aturdias con la radio
Y te adueñabas del televisor
Y del telefono.
Así yo tenía un poco de poco.
Una nada, apenas.
Esa nada recortada en moldes
De papel marrón,
Marcada con tiza sobre la tela.
Y tus dibujos primorosos...
Hubieras sido
Diseñadora de modas.
Hubieras sido...
Un poco de un poco.
Un poco de nada.
Revolviste tu vida
En una ensaladera celeste
Y lloraste a tus muertos,
Tal vez con algún remordimiento
Pirque diste un poco,
Aunque diste mucho.
Tu vida se resumía
En barrer las hojas secas del parral
De una casa
Donde tuviste un poco de poco,
Tal vez poco de nada,
tal vez la nada de un poco
Que cabe en un dedal protector.
![]() |
| Álbum personsl de la autora. "La cass de mi hermana". Paraná. Calle Moreno, a pasos del Paseo Jardín. |
Caídas
Y me volví a caer.
Rodé por la escalera.
No sé cómo.
Mis pies se enredaban el uno
Con el otro.
No rodaba en realidad. Me resbalaba.
Bajaba desde la habitación
Que nos asignó Edeltraut,
Con el mullido plumón
Sobre la cama.
Tal vez dormía con mi mamá.
¿Adónde se quedaba mi papá?
Yo bajaba hasta la buardilla,
En un descanso de la escalera,
Donde encerraban a la gata Mola
Para que cace ratones.
Y desde allí... hacia abajo.
Estaba como en un bucle
De programacion:
Habitación- escalera- resbalón- caída
Y, de nuevo,
Habitacion-escalera-resbalón-caida.
Era una niña torpe.
No lo sé. Tal vez.
Siempre terminaba
Mis andanzas en una caída.
Raspaba mis rodillas contra el suelo
Intentando correr.
Incluso caminando.
Fueron épicas las caidas
En casa de Edeltraut y Karl-Heiz.
Mi madre me dijo que eran primos
De mi padre.
Yo sé que tenían tres gatos: Peter, Mola
Y Dumbo, el hijito.
Sé que en su sala
Tenían un elefantito con ruedas.
Era gris y,
Si jalabas de un piolín de su lomo,
Hacía un ruido como de
Roar-roar.
Recuerdo mis rodadas por la escalera,
El elefantito gris,
El gatito bello
Y el aire melancólico
Que barría el empedrado
De las calles de la Alemania comunista.
Nadie
Nadie.
No.
Nunca.
Escucho los rugidos de la noche
En mi oído izquierdo.
Pero es nadie.
No hay nadie.
Nunca me han hablado.
Silva un alguien adentro
De mi cabeza.
Es nadie,
Me digo.
No existen los sonidos,
Es solo algo que se frota adentro
Y que me enloquece. A veces.
Escucho algo
Que no está ahí.
Nadie. No. Nunca.
Me avisan por cucaracha
Que debo pensar en otra cosa
Que en ese silvido en mi oído.
No. Nunca se irá.
Nadie es.
Es nadie.
Solo un silvido.
Rojo
El mapa muestra
Puntos rojos.
No sé lo que significan.
Serán encuentros,
Serán olvidos,
Serán recuerdos.
Cada año que pasa son más.
Dirás que son feos,
Pero con ellos me haré una corona
De rubíes.
Hay pequeñitos,
Para hacerle una pulsera a una niña.
Hay grandes
Y voluminosos:
Serán la gema de algún anillo.
¿Debere hacerlos quitar?
No creo.
Enhebraré cada marca de mi piel
Con un hilo
De espuma de mar,
De hielo rígido,
De tela de araña,
Firme, pero flexible.
A nadie legaré mi corona
Porque mi piel es solo mía.
La dejaré aquí... por un tiempo.
Suspiros
La tía Elvira suspiraba.
Nunca supimos que le pasaba.
Podía ser un enojo.
Podia ser, simplemente, fastidio.
Podía ser que estuviera
Recordando un amor.
O tal vez era
El hartazgo por su vida.
Queria vivir en otro lugar
Con otra gente
Pero se fue quedando
Y quedando
Y quedando,
Como la balsa que cruzaba el río
Y que, un día,
No zarpó más.
Nos asustaban los suspiros
Porque nos asustabsn sus enojos
Donde sacaba
Los trapitos sl sol
Y decía cosas hirientes.
El msndato fsmiliar era
"No le digas porque se enoja".
Con los sobrinos se enojaba
Si íbamos
Y si no íbamos,
Si nos comprabsmos algo
Y no se lo consultábamos,
Si hablabamos
Y si callabamos.
"¡Esa fantasia!" me dijo
Con fastidio un día.
Y sí, Elvira, las niñas
Tenemos saludables fantasias
En nuestro mundo secreto
Donde nadie tuene permiso de entrar.
Durante sus últimos dias
Tambien suspiraba.
Sabia que se iba,
Que el final llegaría.
Elvira previvió su muerte
En la de su hermsno Alfredo,
Su padre Fritz,
Su madre Anne,
Su hermana Ica,
Su hermano Federico
Que tuvo un hijo, Putzy,
Que murió de bebé.
Los fantasmas vinieron a buscarla
Un caluroso verano.
Suspiró. De pura soledad.
Porque la muerte
Te mira a los ojos
Antes de llevarse
El soplo de vida,
El último suspiro.
Pelo de choclo
Una ráfaga,
Un manojo de aire
Circulando, hacia
Mis cabellos siempre feos,
Secos, desordenados.
El aire se cuela
Entre los finos cabellos
Rubio- cenicientos
Y hace con ello lo que quiere.
Quería tener
Una trenza poderosa,
Un flequillo amable
Sobre mi anchísima frente.
"Virulana" me apodó un niño.
Yo lloraba en mi casa.
Mi madre me decia
Que le restara importancia,
Que la gente no estaba
Al pendiente de mí.
Nunca más
Dejé que me cortaran el cabello.
Dicen que las mujeres viejas
No debemos llevar el cabello largo,
Pero se lo debo
A la niña rubia
De pelos electrificados.
Tejí una trenza,
Abrí un zurco
Entre granos de choclo
Donde colar
Un poco de esperanza.
martes, 17 de marzo de 2026
sábado, 14 de marzo de 2026
jueves, 12 de marzo de 2026
#poemarzo2026 palabra: oblicuo
A mis queridos lectores: hoy se cumple un año de una represión en una manifestación de jubilados acompañados por clubes de fútbol donde resultó herido gravemente el fotoreportero Pablo Grillo. Uno de mis poemaa lo escribí para homenajearlo
miércoles, 11 de marzo de 2026
martes, 10 de marzo de 2026
lunes, 9 de marzo de 2026
domingo, 8 de marzo de 2026
Hábitos
Las llegadas
Hacen que cambien los hábitos.
Estamos llegando, siempre,
A la vida,
A la casa,
Al amor.
Del dolor nos vamos,
A las penas
Las arrancamos sin anestesia.
Dolores. Sudores.
Llegar es inaugurar,
Mirar de nuevo,
Presentir.
No espiamos por la cerradura:
abrimos la puerta.
Hay una nueva rutina:
Esperar con la mesa tendida,
Tomar lo que quieras dar,
Ausentar el decir
Y hablar frente a las servilletas.
Nuestra boca, pringisa,
Dejara huellas nuevas
Sobre telas viejas
Que no lavaremos.
8M
Hoy no até mis cabellos
Ni resguardé mi ruedo.
Caminé por las calles
Y bebí, lenta,
La copa que me pertenece.
Me arropé,
Inversa y sin sentido.
Aullé frente a la puerta
Y ésta se abrió,
No por mis aullidos
Sino porque no existe una puerta.
Tormenta
La tormenta
Apuñala el mediodía,
Esparce rosas
Sobre los libros.
Me embriaga
El viento gris,
El dulce trueno,
El sabroso color
De un destellos.
Auyento monstruos
De mis veredas,
Intercambio el lugar
De los objetos sin sentido
Tomando de la mano
Al agua tibia.
No. No sé lo que pasa
Ni lo que pasará.
No. No sé de vientos
Ni de rocas ígneas.
Y no importa.
No. No importa.
No. No te rindas, tormenta.
Que no te espante
El murmullo de los loros.
No hay tierras pacíficas.
Descarga tus secretos
Cuando nos invites, esta tarde,
A tomar el té.
La mesa está tendida.
Domingo
Domingo.
Poderoso domingo.
Domingo arrancado
De las garras de un monstruo.
Los monstruos no saben
De domingos.
No buscamos paz
Ni sudor,
Solo deslizar arema por entre
Los dedos y
Partir queso
Sobre una tabla.
Amor y dolor
Son lo mismo
Algún día,
Pero no en domingo,
Deslizado
Y sereno.
Servimos en copas nuevas
Un vino viejo.
Domingo.
viernes, 6 de marzo de 2026
jueves, 5 de marzo de 2026
Alma
Abrimos.
Inconscientes.
Presurosos.
Sudorosos.
Hay un verbo que contiene
Mi luna abierta.
El sol se niega, disimula.
La distancia llueve
Y contrae el alma.
Alma esclava,
Alma insomne,
Alma llena de roces arenosos,
Alma de rodillas raspadas.
Abrimos.
Ausentes.
Invisibles.
Indivisibles.
Solo fuimos lo que guardamos.
No me muestres tu alma:
Nadie se desnuda frente a un espectro.
miércoles, 4 de marzo de 2026
domingo, 1 de marzo de 2026
Puentes
Voy sembrando puentes Como manos Manos que conectan Un puenye solo Es solo eso Es soledad de un puente solo Siembro pirque sé esperar Que m...
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Maqueta de Paraná antigua. Museo de la ciudad. Archivo personal de Ale h Nos quedamos sin calles Para pecar al atardecer. Pecado. Calles. ...
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Centro Cultural Juan L Ortiz. Paraná. Entre Ríos. Argentina. Foto del archivo personal de Ale h Te miro y me miras, Te veo y me ves, Se vu...
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Has sido azul. Apenas. Has sido azul. A veces. A destiempo Destiño aquella tela. Azul. No sé porqué Abri el libro En esa página. "Teng...






































