Cabalgamos toda la vida
Sobre nuestros huesos,
Los pulmones henchidos de aire,
Los pies como potros sueltos.
Los ojos
Disuelven horizontes
Y confunden cercanias.
Hay zurcos en la piel
Donde se cuelan
Noches en vela
Y dilemas sobre qué es verdad
Y cómo escaparle a la mentira.
Un lunar
Divide en dos mi cuello.
El pabellón de la oreja
Fue herido solo una vez
Para suspender de él
Trinos y coronas,
Rosas, calaveras y cruces.
La muñeca siempre
Llevo el compás con mis manos y,
Relataba mi madre,
Siempre tenia entre mis dedos
Una ramita, una flor
O una hoja.
Parece que no podia caminar
Sin sostener algo,
perono cualquier cosa
sino algo casi vivo.
Mis pies se frenan en las veredas
Para descubrir a qué pajaro
Corresponde un canto
Que solo yo escucho.
Me freno, compadecida
Pir las costillas de un perro flaco.
Nunca supe comer helados:
Mordia el vértice del cucurucho
Derramando dulzura.
Tal vez así comprendí
Que era la vida:
Dejar huellas,
Cabalgando mi cuerpo
O comiendo helados.
El ritmo
Que marco en el aire
O con los pies
No deja marcas.
El sonido fluye, agita,
Comprime y expande.
El cuerpo es una onda
Que cabalga hacia el infinito.

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