Iba caminando por calle Gualeguaychú cuando vi la escena más tierna del día.
Una niña de unos tres años iba corriendo delante de su padre, que corria tras ella a su paso minimo.
La niña iba vestida de falda rosa, blusita con estampado rosa y peinada con dos trenzas. El padre, grande como un oso de un metro noventa, la decía "¡te cacho!, ¡te cacho!" (te agarro, te agarro, te atrapo, te atrapo).
La niña corría feliz, el padre aflautaba un poco la voz dándole un tono suave.
Hace unos meses atrás vi en la calle a un hombre joven llevando a su pequeño bebé en brazos. El niño habría tenido unos dos meses. El padre iba hablándole con mucho cariño y ternura.
Esas escenas me hacen renovar las esperanzas en nuestra humanidad.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario