Estallada
entre el blanco
que busca el cuello de tu blusa
para anidar.
Abrió su buche
una paloma olvidada.
La siesta
se raspa los codos
sobre el asfalto.
Intenté escribirte
pero no hay agua
que hidrate este desierto.
Estallada
entre ciruelas
que no coseché.
Endomingada
No podía correr
vestida de viyela celeste.
El flequillo
debía permanecer quieto.
Separo los labios
porque me gustan las ciruelas.
He visto bajar
una galaxia
hasta mi vereda.
Me ladró la tarde
cuando me acerqué
demasiado.
Tomé entre las manos
una ciruela azul
estallada
recordando tu mantel
bajo la lluvia.

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