Esa parte de la noche
Que se derrama,
Cálida, imprevisible
Abraza la fogata
De tus ojos.
Caracoles son tus dedos
Deslizándose
Con esa huella húmeda.
Cambias de lugar
Tu lengua
Dentro de tu boca
Empujando un caramelo.
Un dulce tormeto de menta
Se desprende
Cuando lo muerdes.
Inventas una excusa
Para que recorra tu brazo
Deteniendome en el codo.
Son tus hondonadas
Las que me mantienen despierto
En esta noche derramada.

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